sábado, 15 de agosto de 2009

Contar estrellas?


Si los vientos te obedecen si la mar por ti se calla
Porque hay hombres que dicen que tu no vives?
Si la tierra tu la riegas con la lluvia de los cielo
Porque hay hombre que dudan tanto de ti?
Es mi anhelo que las flores le dijeran a los hombre
Por cual manos todas ellas fueron creadas
Desde luego entenderian que sin Tí no existiria
Lo mas bello que en el mundo pueda haber

No vez el agua fluir Con la cual tu sociegas la sed que aprisiona tu boca
Y la sombra de un arbol la cual te regala descanso
Pues entonces porque te preguntas si hay un creador
Si puedes vete a contar
Cada estrella que alumbra lo negro de un inmenso cielo
Si no puedes confiesa que Dios es real no es un cuento
Es que es tan grande, no se puede negar

Yo se que Él vive
Pues lo veo en la risa de un niño cuando voy pasando
Y al oir el bramido del mar que me dice cantando
Que hay un Dios verdadero que hizo toda la creacion

lunes, 10 de agosto de 2009

Mi instante magico


Es necesario correr algunos riesgos. Sólo entendemos adecuadamente el milagro de la vida cuando permitimos que lo inesperado se manifieste.

La felicidad es a veces un don, pero generalmente es una conquista. El instante mágico nos ayuda a cambiar, nos empuja en la dirección de nuestros sueños. Vamos a sufrir, vamos a pasar por momentos difíciles, vamos a enfrentar muchas desilusiones, pero todo eso es pasajero, inevitable, y acabaremos enorgulleciéndonos de las marcas señaladas por todos los obstáculos. En el futuro, podremos mirar hacia atrás con orgullo y fe.


Pobre del que tuvo miedo de correr riesgos. Porque tal vez no se decepcione nunca, ni tenga desilusiones, ni sufra como los que tienen un sueño que cumplir.

Existen muchas maneras de suicidarse. Los que intentar asesinar su cuerpo ofenden a la ley de Dios. Los que procuran matar su alma también ofenden a la ley de Dios, aunque su crimen resulte menos visible a los ojos de los hombres.


Existen aquellos que preguntan a quienes apoyan la lucha, "¿Cuándo quedarán satisfechos?" Nunca estaremos satisfechos, no mientras aya por que luchar y vivir, no mientras tengamos un sueño que seguir, No nos deleitemos en el valle de la desesperación. Les digo a ustedes hoy, mis amigos, que pese a todas las dificultades y frustraciones del momento, yo todavía tengo un sueño. Es un sueño arraigado profundamente en la esperanza.



Yo tengo un sueño que un día esta nación se elevará y
vivirá el verdadero significado de su credo, c
reemos que estas verdades son evidentes:
que todos los hombres son creados iguales.


Yo tengo un sueño que mis cuatro hijos pequeños
vivirán un día en una nación donde no serán juzgados
por el color de su piel sino por el contenido de su carácter.


Yo tengo un sueño que un día cada valle será exaltado,
cada colina y montaña será bajada,
los sitios escarpados serán aplanados
y los sitios sinuosos serán enderezados,
y que la gloria del Señor será revelada,
y toda la carne la verá al unísono.


Esta es nuestra esperanza.
Esta es la fe con la que regresaré al sur.
Con esta fe seremos capaces de esculpir de la montaña
de la desesperación una piedra de esperanza.
Con esta fe seremos capaces de transformar
las discordancias de nuestra nación en una hermosa
sinfonía de hermandad.


Con esta fe seremos capaces de trabajar juntos, de rezar juntos,
de luchar juntos, de ir a prisión juntos,
de luchar por nuestra libertad juntos, c
on la certeza de que un día seremos libres.

Este será el día, este será el día en que todos los niños de Dios
serán capaces de cantar con un nuevo significado:
"Mi país, dulce tierra de libertad, sobre ti canto.
Tierra donde mis padres murieron, tierra del orgullo del peregrino,
desde cada ladera, dejen resonar la libertad".


Y cuando esto ocurra, cuando dejemos resonar la libertad,
cuando la dejemos resonar desde cada pueblo
y cada caserío, desde cada estado y cada ciudad,
seremos capaces de apresurar la llegada de ese día
cuando todos los hijos de Dios, hombres negros y hombres blancos,
judíos y gentiles, protestantes y católicos,
serán capaces de unir sus manos y
cantar las palabras de un viejo spiritual negro:
"¡Por fin somos libres! ¡Por fin somos libres!
Gracias a Dios todopoderoso, ¡por fin somos libres!"


¡Yo tengo un sueño hoy!


Martin luther king
A si que nunca dejes de soñar, se como los que sueñan cuyo rostro esta estropeado por el sudo, el polvo y la sangre, que se equivocan peor lo intentan, una y otra vez. por que solo aquellos que se atreven a soñar y a seguir su sueño conocen los grandes enticiasmos, las grandes emciones demodo que su lugar siempre estara entre los hombres y mujeres de valor.
Sueña..por que la que cree todo le es posible




jueves, 6 de agosto de 2009

El pianista del centro comercial


La música es sinónimo de libertad, de tocar lo que quieras y como quieras, siempre que sea bueno y tenga pasión, que la música sea el alimento del amor.


Estoy andando, distraída, por un centro comercial, acompañada de una amiga violinista. Úrsula, nacida en Hungría, es en la actualidad una figura destacada en dos filarmónicas internacionales. De repente, me agarra del brazo: -¡Escucha! Escucho.

Oigo voces de adultos, gritos de niño, ruidos de televisores encendidos en tiendas de electrodomésticos, zapatos que, saltando, golpean el suelo de ladrillos, y aquella famosa música, omnipresente en todos los centros comerciales del mundo. -¿Acaso no es maravilloso?

Pero entre todo ese murmullo llega asta mis oidos un sonido muy particular -¡El piano! –respondo, mirándole con singular alegria-. ¡Ese pianista es maravilloso!.


Al escuchar con más atención, resulta evidente que la música es en vivo. Están tocando en este momento una sonata de Chopin, y ahora que consigo concentrarme, las notas parecen ahogar todo el barullo que nos rodea. Caminamos por los pasillos llenos de gente, de tiendas, de ofertas, de cosas que, según los anuncios, todo el mundo tiene, excepto usted o yo. Llegamos a la zona de restaurantes: gente comiendo, hablando, discutiendo, leyendo el periódico, y una de esas atracciones que todo centro comercial procura ofrecer a sus clientes. En este caso, un piano y un pianista. Toca otras dos sonatas de Chopin, y después Schubert, Mozart.


Debe de tener unos treinta años; una placa colocada al lado del pequeño palco explica que se trata de un famoso músico de Georgia, una de las antiguas repúblicas soviéticas. Debe de haber buscado trabajo, y, después de no encontrar más que puertas cerradas, se desesperó, se resignó, y ahora está aquí. Pero no estoy segura de que esté aquí: sus ojos se dirigen hacia el mundo mágico donde esas notas fueron compuestas, sus manos comparten con todos el amor, el alma, el entusiasmo, lo mejor de sí mismo, sus años de estudio, de concentración, de disciplina.


Sólo parece no haber entendido una cosa: nadie, absolutamente nadie ha venido aquí para escucharlo, sino para comprar, comer, distraerse. Una pareja se detiene a nuestro lado, hablando en voz alta, y luego sigue adelante.El pianista no lo ha visto, sigue conversando con los ángeles de Mozart. Tampoco ha visto que hay una audiencia de dos personas, una de las cuales, virtuosa del violín, lo escucha con lágrimas en los ojos.


Recuerdo una capilla donde una vez entré por casualidad y vi a una joven tocando para Dios. Pero era una capilla, y aquello tenía sentido. En este caso, o almenos eso parecia nadie fuera de nsootros le escuchaba, pero en ese instante me dije a mi misma... Dios lo oye. Dios está en el alma y en las manos de este hombre, porque está dando lo mejor de sí mismo, sin importarle ningún reconocimiento ni el dinero que reciba. Toca como si estuviese en La Scala de Milán, o en la ópera de París. Toca porque ése es su destino, su alegría, su razón de vivir.


Me embarga una sensación de profunda reverencia, de profundo respeto por un hombre que en este momento me está recordando una lección importantísima: cada uno tiene una leyenda personal por cumplir, y punto final. No importa si los demás te apoyan, te critican, no te hacen caso o te toleran; tú haces aquello porque es tu destino en este mundo, es la fuente de toda alegría. El pianista termina otra pieza de Mozart, y por primera vez se da cuenta de nuestra presencia. Nos saluda con un educado y discreto movimiento de cabeza, y nosotros hacemos lo propio. Pero enseguida vuelve a su paraíso, y es mejor dejarlo allí, sin que nada en este mundo pueda estorbarlo, ni siquiera nuestros tímidos aplausos.


Nos sirve de ejemplo a todos nosotros. Cuando pensemos que nadie presta atención a lo que estamos haciendo, recordemos a este pianista: él estaba conversando con Dios a través de su trabajo, y el resto no tenía la menor importancia.


miércoles, 5 de agosto de 2009

tal y como es


Por supuesto que las cosas no ocurren siempre como nos gustaría. Hay momentos en los que nos parece que perseguimos algo que no nos está destinado, que nos estamos dando de bruces una y otra vez contra puertas que no se abren, que esperamos milagros que no llegan a suceder.

Menos mal que las cosas son así, pues si todo ocurriera como deseamos, en poco tiempo nos quedaríamos sin asunto para seguir escribiendo el guión de nuestra vida diaria. Dicho guión se nutre de nuestros sueños, pero, además, se impulsa con la energía de nuestra lucha. Y como sucede siempre con los guerreros que emplean su energía en el Buen Combate, hay ciertos momentos en los que es mejor relajarse, y creer que el Universo continúa trabajando por nosotros en secreto, aunque no lo lleguemos a entender.


De todas maneras, en muchos casos sigue pasando el tiempo y no termina de ocurrirnos nada excepcional. Pero el verdadero guerrero de la luz continúa creyendo. A la manera que tienen los niños de creer.


En un interesante y minúsculo libro, El breviario de la caballería medieval, hay un texto que debe ser recordado en estos momentos de espera:
«La energía espiritual del Camino utiliza la justicia y la paciencia para preparar tu espíritu.
Este es el Camino del Caballero. Un camino fácil y, al mismo tiempo, difícil, pues obliga a dejar de lado las cosas inútiles, y las amistades relativas. Por eso, al principio, se duda tanto para elegirlo.
He aquí la primera enseñanza de la Caballería: borrarás lo que hayas escrito hasta el momento en el cuaderno de tu vida: inquietud, inseguridad, mentira. Y escribirás, en lugar de todo eso, la palabra coraje. Comenzando la jornada con esta palabra, y manteniendo la fe en Dios, llegarás adonde necesitas».


por que al que cree todo le es posible...sigue creyendo y no decistas

martes, 4 de agosto de 2009

A las estrellas


Mirando las estrellas me di cuenta que en cada una de ellas existe un paraíso.
Mirándolas descubrí la infinidad de cosas que nos perdemos. Ellas, que están allá, tan lejos, al menos sobreviven con su pequeño brillo; y nosotros aquí, tan llenos de todo, nos sentimos morir cuando algo se termina.
Mirando las estrellas comprendí el poco valor que le damos a la vida, cuando ésta nos quita cosas pensamos que es injusta y olvidamos que sin ella no seríamos quienes somos.


Hoy sin pensar vi volar una estrella en su gran mundo. La vi volar sin rumbo y la noté perdida, pero me di cuenta de que no, que sólo en nuestro mundo existe la soledad, ya que ellas conviven con su Creador y por eso siguen brillando.
En cambio nosotros, pensamos que estar solos es el fin de la vida y no nos damos cuenta que a veces la soledad, nos ayuda a encontrar esas respuestas que Dios susurra a nuestra conciencia.


Mirando las estrellas pude ver que la felicidad llega cuando menos la esperamos. . .Hoy mirando una estrella, sentí el calor del amor que se fue… Y descubrí que en ella están los sueños, los besos y aquel tiempo que un día se perdió.
Comprendí que el amor tiene un millón de vueltas, que a veces nos sorprende y nos da felicidad, y otras veces se transforma en lo peor que hay.
Aprendí a sonreír y a ver la realidad. Mirando a una de ellas, pude ver algunas cosas:
Que no sirve el orgullo cuando existe amistad…Que no sirve llorar cuando un amor se va…Que no existen fronteras cuando tenemos vida…Y que aprender a vivir, es lo mejor que hay.