sábado, 4 de septiembre de 2010

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- ¡Claro que estábamos también allí, por supuesto! por la mañana llovió, fue emocionante, y a mediodía descubrimos que habíamos empezado el trabajo de muy buen humor.
- Me temo que están ustedes equivocados, allí no había nadie más. Ese día del que nos hablan no existe. Quizá creyeron que pasaban los minutos y nada ocurría, y empezaron a imaginarnos. Pero sólo estábamos nosotros y era otro día.
- No es posible, hubiera parecido artificial. Y no hubiéramos podido mover toda esa montaña de material hasta aquí solos. Y ustedes tampoco… ¡pero mire, si ahí mismo tiene los bártulos y las cajas!
- Puede que eso sea cierto, pero allí no había nadie más.

1 comentario:

Clá dijo...

y porque debería haber alguien más? Esta bien estar los justos. besos!